Corrupción y montajes

El reciente caso de los vídeos y fotografías publicados en redes sociales sobre las obras realizadas en el Club de Golf Tabachines, donde trabajadores que portan chalecos con logotipos y emblemas oficiales desempeñan labores de asfaltado, la respuesta del secretario de Obras del Gobierno de Cuauhtémoc Blanco y la andanada de publicidad pagada también en redes sociales, contra personajes incómodos para la actual administración local, evidencian que pudieran estarse llevando a cabo a la vista de los ciudadanos, bajo al menos la omisión si no es que complicidad de las autoridades, actos de corrupción y montajes escénicos que tienen un solo objetivo: desprestigiarse entre adversarios políticos.

En efecto, tanto los vídeos y las fotos ahí están, los chalecos aparecen, como también la denuncia que presentó ayer el Fidel Giménez Valdés contra quien resulte responsable por los delitos de: “Usurpación de funciones públicas y uso indebido de condecoraciones públicas, y ultraje y uso indebido de insignias públicas…” y demás presuntos delitos a perseguir.

Al margen del tratamiento estrictamente jurídico y procesal, es decir, si fue un montaje o no, de si la denuncia procede o no, si tiene fundamentos o no y de si serán castigados o no los trabajadores que hayan portado chalecos con insignias oficiales, o de si muestran o no los contratos para la realización de las obras y si es exhibida la adscripción laboral de los trabajadores que tendrían que ser llamados a declarar ante el ministerio público, además de que también fueran investigados o no los usuarios de redes sociales que compartieron el material en sus cuentas, lo cierto es que queda claro que sean quienes sean los involucrados, en el ambiente se percibe que tanto hay montajes como corrupción con los que se están pegando unos con otros con todo lo que tienen a su alcance.

Para decirlo con pocas palabras y muy claro: no den tantas vueltas. Bastaba con que el Club de Golf hubiera hecho públicos los contratos, a quién o a quiénes fueron efectuados los pagos por los mismos y en dónde trabajan los empleados señalados, para terminar de tajo con este escándalo ya de dimensiones nacionales. La tardanza en hacerlo no deja más que lugar a sospechas.

Para colmo, mientras políticos y funcionarios públicos se debaten en una guerra por desprestigiarse y desestabilizarse unos a otros, los ciudadanos somos testigos, convidados de piedra, en estos pleitos que nada dejan de bueno y mucho quitan de tiempo y trabajo útil, mientras el naciente sistema estatal anticorrupción brilla por su ausencia y quienes debieran hacer público algún posicionamiento al respecto, callan sospechosamente. ¿Por qué tendrán miedo de hablar?

 Para iniciados
Y ya que de investigar a usuarios de cuentas en redes sociales se trata, ¿por qué no de una vez se investiga quiénes son las personas que están pagando publicidad en redes sociales para desprestigiar a diversos personajes públicos que el gobierno actual no ve con buenos ojos, de dónde salen esos recursos con los que se paga y quién o quiénes son los que ordenan que se lleven a cabo esas campañas negras?  Ahí también puede haber tela que cortar para el asesor anticorrupción Gerardo Becerra Chávez Hita y para el naciente sistema estatal anticorrupción, si de verdad están dispuestos a cumplirle a los ciudadanos y hacer el trabajo por el que se les paga.