La renuncia de Lucía Meza y la opacidad del crédito aprobado al Gobierno Estatal

Lucía Meza: La Renuncia

La diputada federal Lucía Meza Guzmán es la única mujer política, dentro y fuera del PRD, que se ha revelado en contra de Graco Ramírez y del poder que ejerce de manera despótica. Ella no sólo ha sido congruente con sus ideales, sino que incluso ha mostrado la valentía, que le hace falta a muchos políticos barones, para resistir los embates.

Es evidente que para Lucía Meza fue complicado y difícil dar el paso de renunciar a 20 años de militancia dentro del PRD. Empero, prácticamente, fue forzada a tomar esa decisión por una simple razón: se convirtió en una pieza incomoda para la herencia del Poder.

Si habría que criticarle algo a la diputada federal, oriunda de la Histórica Cuautla, sería el no haber evitado que el PRD se convirtiera en el Club de Toby o en una especie de “Sagrada Familia”. Entendemos que ella sola no hubiese logrado detener al poder absoluto.

Y es que la mayoría de perredistas de auténtica izquierda, como ella, dejaron al PRD para fundar Morena; otros dejaron de existir y unos más guardaron sumisión a ese poder despótico que ejerce Graco Ramírez.

Prueba de ello, fueron los múltiples cónclaves en los que participó para la toma de decisiones políticas dentro del poder mismo. Cónclaves encabezados por Graco Ramírez y en los que en varias ocasiones se enfrento y confronto con el dirigente estatal del PRD.

Desde el interior de esos cónclaves, Lucía Meza siempre se opuso a que desde el gobierno se atacara políticamente al alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco. Se opuso a que se le pretendiera destituir del cargo mediante el juicio político.

Se opuso al rompimiento de las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica y a la confrontación entre el gobierno de Graco Ramírez y el Obispo Ramón Castro Castro. Incluso se opuso a que se le persiguiera y encarcelara al rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez.

Sin embargo, siempre encontró oposición del dirigente estatal del PRD, Rodrigo Gayosso, quien en todo momento azuzaba a que se ejerciera el poder despótico en contra de ellos.

Al final, Lucía Meza Guzmán tuvo la razón. Las confrontaciones y los frentes generados y provocados por Graco Ramírez en contra del Obispo, Ramón Castro Castro, del alcalde Cuauhtémoc Blanco y del rector, Alejandro Vera Jiménez provocaron el desprestigio social y político del gobierno y de paso el del PRD.

Efectivamente esa polarización social generada por Graco Ramírez y criticada, desde adentro, por Lucía Meza, llevó al gobierno a su declive y al PRD a su debilitamiento. La recomposición del Estado sugerida, en varias ocasiones, por la diputada federal, siempre fue soslayada y negada.

Y es cierto, Lucía Meza fue sentenciada desde aquel momento en que, como diputada local, impulsó y aprobó la realización de la auditoria al crédito de dos mil 800 millones de pesos que le había sido autorizado a Graco Ramírez.

Las sospechas de corrupción cometida por el gobernador con los recursos del crédito, fueron reales. A tal grado que la Entidad Superior de Auditoria y Fiscalización observó irregularidades por más de 800 millones de pesos.

La decisión de Lucía Meza de aprobar la auditoria de ese crédito, nunca se la perdonaron; por el contrario, le guardaron la factura política.

En la votación de aquella auditoria, los lacayos de Graco Ramírez, calificaron a Lucía Meza de traidora; sin darse cuenta que los traidores eran ellos. Y me refiero a los ex diputados David Martínez, actual Secretario de Movilidad y Transporte y a Jordy Messeguer, actual asesor de Alberto Capella Ibarra, quienes fueron los únicos que salieron a defender a su actual patrón

Y es que el resultado de esa auditoria sirvió de fundamentó para que Gerardo Becerra Chávez de Hita recurriera a demandarlo ante la PGR por el delito de desvíos de recursos. Sin embargo, se la perdonaron en el gobierno federal.

Graco Ramírez ejerció presión política sobre los actuales diputados y sobre el titular de la Entidad Superior de Auditoria y Fiscalización para que las irregularidades encontradas en la auditoria se redujeron a unos cuantos millones de pesos, que posteriormente fueron justificados

Otra que no le perdonan a Lucía Meza, fue la de construir un bloque al interior del PRD, para evitar que Rodrigo Gayosso, hijo (no biológico) de Graco Ramírez, fuera diputado local plurionominal. De ahí, que se entienda, que la actual Legislatura Local sea controlada desde las oficinas de Vista Hermosa.

Al final Lucía Meza es también víctima de ese poder despótico que ejerce Graco Ramírez. La decisión de renunciar al PRD, fue un acto totalmente de congruencia política frente a los ideales de la auténtica izquierda.

Si todavía había en el PRD actores con principios y con la doctrina de la izquierda, era precisamente Lucía Meza, ahora ya nadie queda. Se desfondó ideológicamente.

Empero lo que si queda en ese partido es la obsesión y desesperación por la herencia del poder despótico. A Lucía Meza no la podrán señalar de desleal, ni de radical porque ella nunca abandonó los ideales que le dieron vida al PRD; por el contrario, los traidores de eso ideales buscan no perder el poder.

De que sirvieron los 30 años de luchas sociales y políticas del PRD, si en menos de seis años han defraudado a quienes los han llevado al Poder.

Crédito: La Opacidad

La mayoría de los diputados del Congreso Local aprobaron a Graco Ramírez la contratación de dos mil 300 millones de pesos, para invertirlos en la reconstrucción de las viviendas y de la infraestructura que resultaron dañadas tras el sismo del pasado 19 de septiembre.

En el fondo, los diputados que votaron a favor de ese crédito cumplieron con un objetivo social: Ayudar a los damnificados del sismo. Empero, la forma en la que lo hicieron deja abierta la suspicacia y sospecha. Y es que en política, la forma es fondo.

Esos dos mil 300 millones de pesos se sumaran a los 5 mil 409 millones de pesos que representara en el 2018 el saldo de la deuda pública. Es decir, Graco Ramírez heredara una deuda de 7 mil 709 millones de pesos al próximo gobernador; cantidad equivalente al 30% del presupuesto del 2018.

Ningún estado del país sostendrá en el 2018, una deuda tan pesada financieramente. Así que en los próximos años el daño económico para el Estado de Morelos será de pronóstico reservado; pues se disminuirán los recursos para la inversión social y sólo se operara administrativamente.

La crítica de varios actores políticos en contra de ese nuevo endeudamiento, no es en contra del objetivo común que es ayudar a los damnificados, sino por la incertidumbre, sospecha de corrupción y la desconfianza social hacia quien administrará esos recursos: Graco Ramírez.

Desde ahora les digo, que en los próximos cinco años Morelos, estará en la bancarrota por culpa de Graco Ramírez. El futuro es oscuro e incierto para los morelenses.