La peor Legislatura

Los diputados locales que pertenecieron a la anterior Legislatura de Morelos, salvo contadas excepciones, es considerada como la peor de la historia reciente de la entidad. Las últimas cuatro legislaturas han competido por ser la peor, pero es la 53 la que se lleva las palmas, porque no sólo participó activamente en el saqueo, sino porque conculcó una serie de derechos políticos y sexuales de la población morelense, unos por acción directa y otros por omisión negligente.

Participó en el saqueo, porque, como lo confirma el actual presidente de la mesa directiva del Congreso, Alfonso de Jesús Sotelo Martínez, se repartieron varios millones de pesos durante las últimas horas de esa Legislatura, pero también se gastaron el recurso que estaba destinado al pago de los trabajadores del aguinaldo que ya devengaron.

A eso hay que sumarle las jubilaciones doradas, es decir, el procedimiento por el que se otorgó el retiro a personas que exhibieron documentación apócrifa para demostrar que cumplían con los requisitos. Y también la sindicalización que hicieron los legisladores anteriores de amigos y familiares, poniendo aún más carga económica a las finanzas mermadas del Estado.

En el marco de los derechos políticos violados por la Legislatura anterior está la derogación de la Ley de Participación Ciudadana, con lo cual se dejó a la gente sin las figuras que le permitían hacer contrapeso a las decisiones autoritarias del poder. Si bien, las llamadas figuras de participación ciudadana no se habían usado debido justamente a una serie de candados de procedimiento, su sola mención en la ley permitía que una sociedad organizada podría hacerse escuchar.

No obstante, esto no ocurrió, pues justo cuando el Frente Amplio Morelense, esa red diversa de organizaciones e incluso instituciones de la entidad, preparaba una solicitud para revocar el mandato de Graco Ramírez, de un plumazo los legisladores en la nómina del Ejecutivo, desecharon la posibilidad. La desaparición de la Ley de Participación Ciudadana representa uno de los retrocesos más importantes en materia de derechos humanos de Morelos.

Lo mismo ocurrió en el sexenio de Marco Antonio Adame Castillo cuando se reformó la Constitución de Morelos para “proteger” la vida desde el momento de la concepción. Con esa modificación constitucional se cerraron las puertas al derecho a decidir de las mujeres sobre su propio cuerpo. La lucha feminista en Morelos viene de lejos y se tuvieron avances sin precedentes a principios de este siglo. Sin embargo, bastó la llegada de un gobierno de derecha para retroceder varios siglos en materia de derechos humanos.

La anterior Legislatura prefirió hacerse de la vista gorda. No quiso el anterior gobierno, menos aún el Congreso anterior, regresar las cosas al estado que guardaban antes de la reforma constitucional. No quisieron devolver a las mujeres la posibilidad de decidir. El aborto no es un capricho. Ninguna mujer aborta por gusto. Según las cifras de organismos internacionales, prohibir el aborto no lo impide, siguen ocurriendo abortos en condiciones que ponen en riesgo la vida de las mujeres.

Es necesario, para atender un problema de salud pública, como política pública, favorecer que quienes decidan interrumpir un embarazo, lo hagan en condiciones que garanticen la salud y la vida de las mujeres. Así que la omisión y la negligencia de la anterior Legislatura, fue insultante.

Por todo ello, la 53 Legislatura de Morelos, ha sido la peor de todas. Y sólo son dos o tres botones de muestra.